Eficiencia energética: VFD en ventiladores industriales (cómo ahorrar sin perder caudal)
En ventilación industrial, el mayor desperdicio suele venir de operar “a velocidad fija” y controlar con compuertas o damper. Un VFD en ventiladores (variador de frecuencia) ajusta la velocidad del motor según la demanda real, reduciendo consumo, ruido y desgaste mecánico sin sacrificar control.
Qué hace un VFD y por qué ahorra tanto
Un VFD regula las RPM del ventilador. Con las leyes de afinidad, pequeñas reducciones de velocidad generan grandes ahorros: menos RPM = mucho menos potencia requerida. Esto es ideal cuando la carga cambia por turnos, clima, procesos intermitentes o variaciones de producción.
Cuándo tiene más impacto
Sistemas sobredimensionados “por seguridad”
Operación con compuertas cerradas parcialmente
Áreas con demanda variable (CO₂, temperatura, presión)
Cómo implementarlo sin afectar el proceso
El secreto es definir la variable de control correcta: presión estática en ducto, caudal, temperatura, o diferencial de presión en filtros. Después se ajusta el setpoint y la banda muerta para evitar “cacería” (sube/baja constante).
Checklist de ingeniería
- Curva del ventilador y punto de operación reales
- Sensor bien ubicado (lejos de turbulencias)
- Rampas de arranque/parada para proteger transmisión
Beneficios extra: mantenimiento y estabilidad
Además del ahorro, un VFD en ventiladores reduce picos de arranque, vibra menos y permite diagnóstico (alarmas, horas, tendencias). Esto mejora la estabilidad del sistema y baja el costo total de operación.
¿Quieres calcular el ahorro y seleccionar el VFD correcto?
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